El sueño infantil es fundamental. El tiempo que cada familia destina al descanso de sus hijos varía dependiendo de factores como las costumbres, los hábitos, el nivel de actividades……, pero es necesario que vuestros hijos o hijas establezcan unos hábitos de sueño y mantener unos horarios destinados a descansar. El pequeño debe comprender que de noche se duerme y que de día se está despierto.

Los patrones en el sueño infantil se regulan progresivamente. Al nacer pasan dormidos prácticamente todo el día, despertándose solo para comer. Poco a poco, necesitan menos tiempo destinado al descanso y, a partir de un año deben dormir solos, sin ayuda de los padres y toda la noche de un tirón. Algunos niños necesitan más ayuda que otros para autorregular su reloj biológico a medida que van creciendo, dependerán del temperamento del pequeño, del tipo de alimentación, de la adquisición o no de hábitos de sueño saludables…pero lo que está claro es que el sueño en esta etapa del desarrollo es fundamental para la salud y para el desarrollo de los niños y niñas, y que los padres y madres deben, desde esta edad, inculcar a sus hijos e hijas buenos hábitos para el descanso.
El niño de un año necesita dormir bastantes horas (aproximadamente unas doce horas repartidas entre el día y la noche), preferiblemente por las noches. Además es recomendable hacer dos siestas durante el día: una más corta por la mañana y otra más larga por la tarde, después del almuerzo. Son recomendables como tiempo reparador del cansancio y la fatiga que acumulan debido a su intensa actividad.
A partir de los quince o dieciséis meses comienzan a sentir menos necesidad de dormir, incluso si vuestro hijo o hija empieza a no querer dormir la siesta, es importante que mantenga un ambiente de tranquilidad que le facilite un cierto reposo. En cuando al tiempo de duración de la siesta, lo ideal es dejar dormir al pequeño hasta que se despierte espontáneamente, pero esto no solemos hacerlo: si duerme demasiado, por la noche le cuesta dormir y al día siguiente hay que levantarlo temprano (a veces ocurre justo lo contrario: duermen mejor por la noche si han dormido la siesta correspondiente).Pero debemos tener presente que si le despertamos en mitad de un sueño muy profundo, vuestro hijo o hija se despertará un poco angustiado.
Aunque por la noche suelen estar muy cansados y algunos pequeños lleguen incluso a dormirse literalmente de pie, les cuesta más coger el sueño debido fundamentalmente a la intensa actividad del día a que son más sociables y les gusta estar más con sus familiares, a que captan la tensión o el nerviosismo que haya a su alrededor con mayor facilidad, etc…
PARA QUE EL SUEÑO INFANTIL NOCTURNO SEA LARGO Y REPARADOR ES NECESARIO:
- Hacer la hora de acostarse una experiencia positiva, convirtiendo su habitación y su cama en lugares atractivos, con luz tenue, evitando ruidos molestos y con su juguete o mascota a su alcance.
- Adquirir una serie de rituales por los que el pequeño sepa que es la hora de dormir. Los rituales son repetitivos y, al ser realizados con los padres, les proporcionan seguridad. El ritual puede ser un juego una canción, darle un peluche… No acostumbrar al niño o niña a alargar demasiado estos momentos ya que cada día requerirá durante más tiempo la presencia de sus padres.
- Crear un clima relajado antes de la hora de dormir.
- Si el pequeño está nervioso, esperar un poco antes de acostarlo.
- Bañarlo preferentemente por la noche para que se relaje.
- Conversas un poco con él o ella, contarle un cuento cortito.
- Acostumbrarse a despedirse de la familia adecuadamente (buenas noches)
- Acostumbrarse a que se duerma solo, es decir a que no tengáis que estar con él o ella en la habitación hasta que se duerma.
- Adoptar una postura correcta.
- Es un momento adecuado para abrazar a vuestro hijo o hija, besarle y expresarle todo vuestro afecto.
A la hora del descanso se debe atender a las necesidades que vayan surgiendo y motivar para que se acostumbre a dormir solo o sola (si todavía no lo hace)
A partir de los quince o dieciocho meses los pequeños comienzan a soñar, hay veces que como padres nos preocupa verlos muy agitados durante el sueño, se mueven mucho y nos da la impresión de que no descansa. Pero esta agitación suele deberse a la descarga de las tensiones y vivencias que han ido acumulando a lo largo del día. Es muy normal por ejemplo, que cuando comienza el cole, el sueño parezca más intranquilo.
Si aparecen las pesadillas, se les puede acariciar, hablar con suavidad de manera que se despierten y tomen contacto con la realidad de nuevo y retomen el sueño.
Algunos pequeños llegan a tener terrores nocturnos, estos suelen aparecer al principio de la noche en la fase de sueño más profundo. El niño o la niña parece verdaderamente agitado, grita, se levanta, aunque le hables parece no escucharte, parece que está despierto porque tiene los ojos abiertos, pero en realidad está dormido. No debéis preocuparos, normalmente desaparecen espontáneamente y hay que proceder de la misma forma que con las pesadillas: hablarles suavemente, acariciarles… Los buenos hábitos y rutinas relacionados con el sueño favorecen el sueño tranquilo y reparador.
En Escuela Infantil MiniCole hacemos que los niños descansen todos los días y de esta manera los ayudamos a crecer mejor.
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