Como ya hablamos en un artículo anterior, no todo vale a la hora de comprar o regalar juguetes, y deberíamos ser muy críticos con aquello que le damos a nuestros hij@s para jugar. A estas edades, los niños y niñas aprenden a través del juego, asimilan la realidad, comprenden lo que les rodea y van formando su personalidad. ¿Cuán importante puede llegar a ser entonces la elección del instrumento con el que van a jugar?
No nos referimos solo a la calidad de los materiales en cuanto, dónde está fabricado o si es de una marca u otra, si no a qué permite ese juguete hacer al pequeñ@, ¿Le da libertad para jugar o se convierte en un mero espectador del juguete? Y, otro aspecto importantísimo, debemos buscar juguetes no sexistas, y olvidarnos de los juguetes para niños y juguetes para niñas.
El juguete debería ser un recurso que les permita crear, imaginar, y que por supuesto, los divierta.
Casi ningún juguete es sexista en sí, pero sí puede serlo la forma de jugar con ellos, de publicitarlos o exponerlos. Clara muestra de esto son las numerosas quejas por algunos catálogos navideños. Debemos desterrar la idea de juguetes para niños y juguetes para niñas. No, a las niñas no solo les gusta el rosa y a los niños el azul. Démosles una paleta enorme con distintos tonos, para ayudarles a pintar su mundo de colores, donde puedan ser lo que quieran ser.
“La existencia de secciones divididas en jugueterías para niños y niñas pueden parecer inofensiva, pero su impacto no termina en la tienda. Desincentivar a una niña a leer un libro de dinosaurios puede traducirse mañana en que esta niña no escoja una carrera porque es para varones”, señala Clara Alemann, especialista en desarrollo social con una perspectiva de género. Pues, como ya hemos mencionado, es a través del juego como van formando su personalidad, creando sus expectativas y configurando el adulto que van a ser.
Niños que jueguen con muñecas, serán mañana magníficos padres que cuiden de sus propios hijos y los llenen de amor, sin destinar el cuidado del hogar y de la familia solo al género femenino; niñas que jueguen con capas para ser sus propias superheroínas y no busquen ningún príncipe que las salve. Y que si quieren la luna, construyan su propia escalera o su propia nave para conseguirla. Si te parece interesante, mira el siguiente enlace.
El niño y la niña aprenden jugando… pero siendo ellos mismos los protagonistas de sus juegos, jugando de forma activa, aprendiendo haciendo.
No olvidéis que, cuanto menos haga el juguete, más hará el niñ@. Es importante que el juguete deje volar la imaginación de niños y niñas, que les puedan dar distintos usos, y desarrollar su creatividad.
Una caja de cartón, sin nada más, puede convertirse en un barco pirata, una cocinita para preparar la cena, un coche de carreras o una de las casitas de los tres cerditos. Un bloque de piezas, puede utilizarse como teléfono para llamar a mamá, como esponja para lavar al bebé o como martillo para hacer el invento del siglo. No les cortemos las alas, dejemos que su mente vuele y exploren nuevos usos para todo, que busquen soluciones y que les permitan resolver problemas que aún no conocemos. No se lo demos todo estructurado, donde el niño y la niña solo tienen que seguir unas instrucciones dadas.
En Minicole lo sabemos, por eso jugamos a hacer nuestros propios juguetes, aprendiendo a valorar las cosas y explorando sus distintas cualidades. Podéis ver algunas imágenes pinchando aquí.
Con lo bonita y sorprendente que es la mente de los niños y niñas… dejemos que sean ellos mismos quienes no dejen de sorprendernos, y lleguen tan alto como quieran llegar y crear hábitos que eviten el excesivo consumismo.
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